Lombriz
La comunidad Jericó Consaya fue fundada por familias indígenas que originalmente vivían en la comunidad La Nutria, en el municipio de Milán, Caquetá. Debido a conflictos territoriales internos, decidieron buscar un nuevo lugar donde establecerse. Con el apoyo de instituciones y personas que trabajaban en temas indígenas, realizaron varios viajes exploratorios hasta llegar al caño Consaya, donde encontraron tierras disponibles.
Tras establecerse temporalmente y comenzar labores de cultivo, las familias vendieron su antiguo territorio y con esos recursos compraron parte de la finca donde hoy se encuentra Jericó Consaya. Allí iniciaron una nueva vida, organizando sus espacios de siembra y vivienda.
La comunidad fue creciendo progresivamente y, con el paso del tiempo, logró constituir legalmente su territorio como resguardo indígena, con una extensión de 8.450 hectáreas reconocidas en 1995. A lo largo de los años, diferentes líderes han asumido la responsabilidad del gobierno tradicional.
Hoy, Jericó Consaya está conformada por 45 familias que continúan fortaleciendo su identidad cultural y su vínculo con el territorio, manteniendo sus tradiciones y formas de organización propias.
Por medio del mambeo se pide permiso para la pesca, en donde aseguran cuidar lo que la naturaleza les provee para su sustento.
La pesca es de subsistencia, para las familias de la comunidad. Esta actividad hace parte de la formación y fortalecimiento de la cultura para los hombres.
Según el calendario ecológico de la comunidad, los meses donde identifican abundancia de peces son febrero, marzo y abril. En junio y julio es tiempo de salida de peces como el guacamayo, pintadillo y barbudo.
Los espíritus son quienes explican el significado de los tejidos, bailes, cantos cerámicas y demás actividades que se realizan en la comunidad y eso es lo que enriquece su cultura.
Las mujeres cumplen un papel indispensable en la formación y transmisión de conocimientos, costumbres e identidad del pueblo y la comunidad.
La lengua hace parte de los rituales, ceremonias, oraciones, sanaciones y protecciones que se dan al interior de la comunidad, es por medio de los diálogos que entablan con los espíritus que les dan significado a sus acciones.
La alimentación se basa en la pesca artesanal, la chagra, las huertas y la caza.
Yagé, mambe y tabaco: para la comunidad el yagé es donde todo nace y por medio de él la naturaleza se muestra espiritualmente. Acompañando esto, el abuelo, el mambe y el tabaco son quienes guían y aconsejan a la comunidad.
Bajo las creencias de los coreguaje, el hombre es el encargado de la lanza y la mujer es la cuidadora de la olla de barro.
Lo más importante de la cultura es la lengua (Chʉ’o kutuche), mediante la cual expresan su pensamiento y cosmovisión, hace parte de cómo ven la vida y guía las conversaciones que se entablan con los espíritus.
Las aves ayudan a fortalecer la economía del lugar a través de la artesanía, pájaros como el tucán, garrapatero y bwo.
A continuación, usted encuentra tres tipos de reportes con los que las comunidades pueden conocer: