Carne
El área total con la que cuenta la comunidad es de 8450 hectáreas y se constituyó como resguardo en 1950. Limita con cuerpos de agua, al suroeste con el río Caquetá, al oeste con la quebrada Agua Blanca y al oriente con la quebrada El Tigre. Actualmente las familias que hacen parte de este pueblo pertenecen a 5 clanes: Jetubajʉ, Pachobajʉ, Ochopai, Bekobajʉ y Tutu´pai´i.
La comunidad indígena Santa Cecilia fue conformada el 15 de enero de 2018 por un grupo de familias provenientes de la comunidad de Jericó. En total, fueron 14 familias del clan Karijona, perteneciente al pueblo Korebajʉ, quienes decidieron establecer este nuevo asentamiento con el propósito de conservar y fortalecer su identidad cultural.
La creación de esta comunidad contó con el acompañamiento de mayores y consejeros conocedores de su historia y tradiciones, algunos de los cuales ya habían participado en procesos importantes como la legalización del resguardo Jericó Consaya. Estos mayores también continúan practicando la medicina tradicional, siendo figuras fundamentales en la transmisión del conocimiento ancestral.
Desde su fundación, las familias se fueron trasladando gradualmente al territorio conocido como Santa Cecilia, donde se establecieron de manera permanente. A partir de entonces, se organizó un nuevo comité de cacicazgo, dando inicio a una nueva etapa de liderazgo y autonomía comunitaria.
La pesca es la sostenibilidad de las familias del pueblo korebajʉ, para el diario vivir. La pesca es la parte fundamental para el hombre porque hace parte de la formación y el fortalecimiento de la cultura. Hoy en día utilizamos nailon y anzuelos, varios de nosotros aún tenemos potrillos o quillas.
Para nosotros la medicina del yagé es la raíz, la base fundamental para nuestra vida y manejo de nuestro territorio, desde lo espiritual. Allí es donde nace el plan de vida, el manejo tradicional y cada decisión que se toma en el resguardo.
Por medio de la toma de la medicina del yagé se controla todo, la limpieza, el consejo y protección del resguardo.
Las comunidades del Resguardo Indígena de Jericó Consaya se caracterizan por el trabajo colectivo y obediencia para salvaguardar nuestro territorio, y así, alcanzar la buen vivir para cada una de las familias. El trabajo comunitario es el centro de nuestro manejo, la unión nos permite unir fuerzas en la lucha y cuidado de todo lo que nos rodea.
Para nosotros los y las koreguaje el territorio es lo más sagrado que tenemos, en él se encuentra la memoria, al antes aperuñu y el ahora chuura-imukujña. Nuestra lengua propia, pensamientos, mitos, creencias, prácticas y costumbres, todo esto lo aprendemos acá por medio de los conocimientos y saberes de los mayores.
Las chagras son un lugar de aprendizaje, da alimentación para la familia y la comunidad. Cada una de las semillas cuenta una historia y es donde salen los alimentos tradicionales y es donde sale la formación del hombre y la mujer Korebaju. Para nosotras las mujeres es importante para alimentar a nuestros hijos y a la comunidad, y para pasar nuestros conocimientos de semillas y soberanía alimentaria
Nuestros alimentos tradicionales se fundamentan de la pesca artesanal, la chagra, las huertas y la caza. La naturaleza es quien nos brinda nuestra comida y nuestras abuelas, dueñas de los tiestos de barro, son quienes nos han transmitido los conocimientos de nuestros alimentos como el casabe. Actualmente nos encontramos en proceso de recuperación de saberes, por lo que los calificamos como regular.
A continuación, usted encuentra tres tipos de reportes con los que las comunidades pueden conocer: